lunes, 5 de mayo de 2008

Mi nueva PC


Tengo una nueva PC, es mi PC personal, portátil, es mi cerebro, o mi mente si prefieren llamarla así. Y es que mi cerebro es un computador.
Mi cerebro no tiene ni siquiera interruptor, no tiene procesador ni tarjeta madre, no tiene más que una memoria frágil, como suelen serlo las memorias humanas, que esconde lo que no le gusta, e incluso olvida lo que ve en sueños, pero no lo que siente con ellos, pues me despierta en madrugada y me mantiene absorto envuelto en mil latidos, descifrando una mirada, un deseo, un estertor o quizá sólo una desconfiguración... no es primero un llanto de hojalata lo que la brisa de mi enojo dispersa en el monitor...
Mi cerebro es un computador de bolsillo, ahora es más práctico... pues está descompuesto. Es más divertido, jugar con los sentidos, ahora que ya todo está comprimido, y con sólo hacer un ligero click abrir y cerrar sus puertas en medio del ciberespacio, en donde tan sólo me hallo con un hosting y un dominio y una clave que ya nadie recuerda.
Mi cerebro no quiere dormir, impaciente, teme al olvido, pero más que al suyo, al de los cibernautas perdidos...
Mi cerebro espera dormir, algún día, en que ni recuerdos, ni traumas de colección, ni episodios del pasado, ni resplandores ni plañidos, ni nada que sea molesto aunque no sea real emita en mi corazón ese desencanto de no haber del todo conseguido un arreglo en mi cerebro.
Espera ahora ese dedo que aprete el botón, la descarga, el fundido de la sobrecarga, el formateo, el antivirus, la solución virtual o el exabrupto remezón, la subida en una plataforma en la que pueda no ser bloqueado, ni borrado, ni hackeado.
No quiero ser un spam, no quiero ser un chat o un mail no respondido nunca, nunca leído, sólo puesto, sólo planteado por un impulso, jamás entendido, sentido, vivido... no quiero en mi alma sólo ceros y unos, no quiero un lenguaje de programación que recorte mis palabras...
Mi cerebro es un computador frágil, como todo mi cuerpo, pero que arde desde el corazón... Desconfigurado nuevamente, pero con sello de garantía, confío en el fabricante y asumo rampante el reto de navegar por una señal abierta, donde se expone, donde se hiere, donde se ama.

No hay comentarios: